Por el boulevard de mi piel.

 ¿Conoces esa sensación en la que te sales de tu propio cuerpo?

 

Me refiero a esos subidones de " buff, o el mundo o yo, pero no cabemos los dos en un mismo Universo" entonces decides comértelo a besos, a bocados, a desafíos, a retos, a sueños.

Cuatro embarazos, dos partos y muchos miedos.

Y justo ahora que la piel ha perdido la elasticidad de entonces, es cuando más mía la siento, es un guante que envuelve determinación, seguridad y muchos sueños. Más consciente de mi vulnerabilidad, más expuesta, más experta, más ensamblada a mi sexualidad, más tranquila, más valiente, más real, más mujer que nunca, más curiosa, más decidida, más viva, menos dependiente, más voraz.

 

De qué me sirven los pulmones si no voy a renacer con cada suspiro, con cada orgasmo, con cada carrera, con cada socorro y en cada delirio.

Para qué necesito un corazón si no voy a llenarlo de arañazos, de intentos fallidos, de pasión, de amor por mi familia, mis amigos, mis amados, por mis hijos.

No necesito unos ojos si no voy a llorarlos mientras rebosan inundados de lágrimas recordando aquello que dolió aunque ya se ha ido, si no voy a llenarlos de brillo cuando mire un mar, un infinito, de qué me sirven si con ellos no voy a fijar para siempre en mi memoria la sonrisa de mis hijos, la primavera, el terror de las miserias, la belleza de una montaña nevada, un amanecer, un cielo azul, o un salto al vacío.

No quiero mis oídos si no me emocionan cuando cualquier melodía suene, no los merezco si no reparan ante tus palabras, tus suspiros, tus sueños que se funden con los míos, esa primera canción, esa canción de mientras tanto, esa canción del olvido.

No tengo derecho al tacto si no disfruto cuando me acaricio, si no erizo mi vello al notar el frío, si no disfruto de mi propia piel, de la tuya entre mis dedos, del sugerente hielo, del calor de la taza de café, de la arena de la playa, del agua de cualquier río.

No quiero curvas en mi cuerpo si seducir es un pecado, si no sueño que por esas curvas dibujas caminos de besos que llegarán al clímax que me recuerda que estamos vivos. Tampoco quiero tinta si no puedo escribir versos prohibidos, poemas que hablen de amor, de desamor, de sexo o de sueños robados, prestados, ajenos, propios o secuestrados.

Quiero vivirme esta vida que destilo a mares por los cuatro costados, quiero sentirla en cada poro de mi piel, estoy dispuesta a perder, a equivocarme y a aprender.

 

Me declaro adicta a un estilo de vida que me conecte al amor, en cualquiera de sus versiones, que me exponga, que me eleve, que me zarandee, me cosa o me descosa, que me ate y que me queme (de más amor).

Me declaro adicta a las cicatrices que he curado y a las que me quedan por cuidar.

Me declaro adicta a la risa floja, al “aquí y ahora”, al “ se me hace bola”, al “me bailo la vida”, a “los buenos sueños” y a “ los mejores despertares están en ti”.

 

Y dejo ya de derramarme entre letras, la vida vuela y he de ir a volar con ella.

Gracias por volar sueños a mi lado.

#LoveU