Felicidad a la fuga

Si todos los caminos llevan a Roma, ¿por qué diablos no encontramos cómo acceder a la cima de nuestra PLENITUD?¿Acaso existe el GPS para llegar a ese lugar al que llaman FELICIDAD y no me lo han contado?¿No nos enteramos porque cuando tenemos la felicidad delante de nuestras narices no nos percatamos de que está justo ahí?

 

La felicidad es tan volátil, relativa y tan dispar como personas existimos en este mundo. Tiene miles de formas, esencias, medidas o realidades como quieras imaginar.

Pero te aseguro que está ahí!  sonriéndonos de medio lado con una mirada taciturna y seductora (absolutamente SEDUCTORA) y cuando estamos a punto de tocarla, parece esfumarse...y vuelves a ver su sonrisa desde la distancia, cayendo en el desgaste de un quiero y no puedo, de un “casi te rozo”, de un lamento que ahogamos en nuestra garganta antes de poder llamarla a gritos desde nuestra desesperación.

 

Yo no sé tú, pero a mi me duelen los suspiros que dejo de lanzar desde lo más profundo de mi ser. Vamos a dejar de claudicar ante las renuncias a las que nos resignamos.

No renuncies, PELEA.

No te resignes, ACEPTA.

No dejes que la felicidad te ponga la miel en los labios y luego salga corriendo, cuando la tengas a tiro de BESO muérdete los labios para asegurarte de que se queda un rato contigo, y disfrútala, abrázala, suspírala y quédate con toda la química que secuestrará en ese momento tu cuerpo, tus pensamientos, tus SUEÑOS, tu piel...no temas el delirio de ese instante que te regala ese rato, horas, días, semanas, épocas...y GRITA! porque lo contagiarás! cuéntale a todo el mundo que has conquistado la felicidad, que sabes lo que es ese subidón de “TE COMO, VIDA!”. Porque cuando se nos ve felices somos más deseados, mejores compañeros de viaje, más hábiles con nuestras emociones, más resolutivos, más decididos...tenía una clienta que me decía que ella intentaba siempre sentirse feliz, así, quien no la quería bien se sentiría frustrado y quien sí que la quisiese de verdad, se sentiría feliz por ella...pues ¿sabes una cosa? me parece un plan estupendo!

 

Recoge a manos llenas todos los momentos de felicidad que puedas, para cuando nos falte (porque nos faltará), para cuando la vida apriete y duelan los días como duelen los besos que NO dimos, los “perdón” que debimos pronunciar y nunca dijimos, como duelen las ausencias, los MIEDOS que no dominas, las injusticias que nos hacen pequeños o las vidas ajenas que a veces parecen burlarse de ti.

 

Desborda tus ojos con la belleza de un paisaje chulo mientras viajas, expande tu AMOR con cada abrazo acompañado de un  “papi/mami” cuando llegas a casa, cómete a besos a un buen amigo, AMA sin condiciones, sin dependencias, sin decepciones y deja ir a quien ya no aporte valor a tus días.

 

Es cierto, sentimos que la felicidad vive solo en momentos determinados, efímeramente, a su antojo y de manera caprichosa. Pero yo creo que ella siempre está ahí, y depende de nosotros regular su intensidad.

Después de todo...tal vez la FELICIDAD no es la que se fuga, quizás es que nosotros no somos capaces de retenerla porque nos aterra perderla después.

Amar quienes somos y disfrutar de lo que ya tenemos, creo que tiene que ser lo más parecido a lo que llaman la PLENITUD de nuestra VIDA.

 

LoveU, siempre.

Inés Torremocha - Felicidad a la fuga