Querida VIDA

Mira que me gusta cuando me miras de soslayo y lanzas un beso directo a mi CORAZÓN. Me encanta que me robes todos los momentos tejidos desde las ruinas de esa tristeza que araña, y duele, y pesa ( buff, cómo pesa!). Pero llegas tú, y de un plumazo, los catapultas al infinito dejando mi ALMA limpia de desperdicios acumulados que no hacían otra cosa que molestar.

 

No sabes cómo disfruto cuando te conviertes en MÚSICA, en esos miles de temas que coleccionan noches engullidas por amaneceres en los que no sabemos ni qué hora es, porque el TIEMPO ya no son las manecillas de un reloj, el tiempo pasa a ser cada minuto que continúo respirando, el tiempo pasa de pesar a hacerte FLUIR, deja de convertir cada instante en pasado para quedarse a escribir el presente.

El tiempo se convierte en esos labios que se pierden en otros labios, esos ojos que se encuentran en los míos, esa última copa o la primera vez en la que alguien te regaló un “te quiero”. El tiempo deja de pasar por tu lado sin pena ni gloria, para permanecer como fiel aliado a tu propósito de vida ( sea éste el que sea).

 

Y por eso quiero quedarme contigo VIDA, porque tus cuatro letras tienen todo un Universo de significados, tantos, como PERSONAS existimos en este Planeta...y hay vidas perras, vidas plenas, incompletas, vidas mutiladas, felices, relativas o malgastadas...

 

En cada letra, en cada línea, en cada título, verso, cita o frase acabo encontrándome frente a ti. Poderosa, mirándome impasible, cara a cara, esperando que reaccione ante situaciones extremas, exigiendo que levante la cabeza una vez más y MUERDA cuando haga falta, que calle cuando sea necesario, que ignore (o acepte) lo que me duela y no me deje crecer. Ahí estás siempre, VIDA, agotando mi paciencia cuando reclamo al día más de 24 horas y tú me recuerdas que no se trata de hacer más cosas sino de priorizar las que realmente importan y dejar que se evaporen las demás.

 

Querida VIDA, te llevo literalmente en mi PIEL, para que vivas en mí y envejezcas conmigo, para que seas testigo de las mil veces más en las que meteré hasta el fondo la pata, para que te acaricien los abrazos que de y los que reciba, para que sientas el frío de la soledad y la calidez de la compañía.

Te llevo en la piel para que te erices cuando me emocione, para que sigas recordándome que si vivir fuera tan fácil, terminaría por morir de aburrimiento, porque TÚ y YO, no sabemos vivir de otra manera que no sea dejándonos la piel en cada desafío, reto a reto, beso a beso, sonrisa a sonrisa, piel a piel.

 

Te quiero, VIDA, gracias por habitar en mi.

 

Inés Torremocha - Querida VIDA