Déjate vivir por la vida​

Dónde quedan las historias que nos construyen, las caricias que nos visten de sensaciones, los palos emocionales que nos desloman (y que no se ven). Los besos robados, que dejan un sabor de boca a traiciones dulces, y labios salados que besan lágrimas sin derramar.

 

En qué cajón del pasado, almacenamos nuestra primera vez, aquel amor de adolescentes, esa novela que nos removió por dentro y nos movió ahí afuera. Qué fue de la libreta en la que apuntábamos los números de teléfonos fijos de nuestros amigos de clase, o la caja de latón llena de fotos reveladas y sin filtros, entradas de cine de verano, y algún que otro recuerdo ya olvidado.

 

Te miras en espejos en los que no te reconoces, intentando huir de un reflejo que no es más que lo que queda de alguien que ha cambiado, que está cansado, que se pinta una sonrisa porque la suya está algo desgastada por el esfuerzo de sonreír a fuerza de intentos...y mientras reparas en una piel irreparable, saturada de combates perdidos, y asaltos amañados, descubres ese brillo en tu mirada y entonces...sucede, y la maraña de intentos fallidos comienza a desenredarse para ti.

 

Tus manos, decididas, recorren desde la frente un camino de piel que engulle una vida entera, repasas con tus dedos los surcos que deja una existencia repleta de éxitos, de fracasos, de risas, llanto, mil gestos a mil por hora, que no son más que el resultado de esa comunicación gestual, que tan bien nos conecta a otras personas… un guiño de ojo, un parpadeo a destiempo, un beso al aire, una sonrisa ( otra y otra, y miles de ellas…).

 

Y sientes miedo de lo que pasará mañana, pero más te aterra pensar que, tal vez, no suceda nada. Así, que sales a la calle deseando que te pasen cosas o que tú les pases a ellas, y esa sensación te regala un impulso que te desordena ( y te encanta), eso que algunos llaman vértigo, otros insensated, a veces te tacharán de irresponsable o alocad@, pero al fin y al cabo, no es más que dejarse vivir por la vida, acumulando pasos hacia delante ( esos pasos que no entienden quienes te llamaron irresponsable, mientras mueren de aburrimiento desde sus sillones de skay, atrapados por el mando a distancia, en un confortable salón desolado).

 

Adelantamos al viento por la derecha porque nos sentimos más rápidos que él, más ágiles, más voraces, implacables, resueltos, veloces, gigantes, excesivos, comprometidos con nosotros mismos, cargados de una memoria emocional que empezó con un primer recuerdo y hoy abandera lo que serás mañana ( porque en aquella caja de latón dejaste lo que apestaba demasiado, y solo viajas con la muesca de lo que dolió, para no olvidar lo que te lastima).

 

Y somos luz, cuando la aceptamos.

Somos héroes, porque no creemos en los atajos.

Somos amor.

Somos sueños.

Somos emociones.

Somos reales.

Eres.

Soy.

 

#LoveU

 

Inés Torremocha - Déjate vivir por la vida​