En la victoria y en la derrota, lo importante NO es la meta

El éxito, no se mide en la cantidad de veces que llegas a la consecución de tus objetivos, ni la derrota son las veces que no lo consigues. Ganar o perder, es relativo, y ahora me dirás algo así, como que eso, se lo explique a tu jefe.

Para empezar, si eso se lo he de explicar a tu “jefe”, es porque quien gestiona el equipo en el que trabajas, es un “jefe” y NO un LÍder. Porque a un LÍDER, de los de verdad, no necesitas explicarle que GANAR o PERDER, está repleto de matices.

 

Por supuesto, y esto también lo saben los LÍDERES, los números han de salir al cierre de año. Si no hay venta, no hay beneficios, si no hay beneficios, no hay producto, y llegados a este punto, ya puedes colgar tus botas. Dicho esto, vamos a ese ganar o perder.

 

La meta, no puede estar en esa zanahoria inalcanzable que cada vez nos van desplazando un metro hacia delante, para que sigamos corriendo sin parar hacia ella. La META, debemos de dotarla de SENTIDO, para tenerla en todo momento presente en nuestra cabeza ( y en nuestro corazón).

El FOCO lo debemos de tener en “voy a conseguirlo”, pero es CLAVE revisar todos los pasos que has de realizar para lograrlo. Sin análisis, sin estrategia, sin un plan de acción, solo será eso, una META. Cuando la interiorices y respondas a: ¿por qué lo hago? y ¿para qué lo hago?, entonces, estarás alineado con los objetivos, y éstos, serán una META real para ti.

Créeme cuando te digo, que es más importante el PROCESO, que el resultado, ya que un buen proceso, NO te va a garantizar el éxito, pero sabiendo cuáles son los pasos que hemos dado y los porqués de esas decisiones, seremos capaces de redirigir algunas acciones pasadas, o de replantear (o cancelar) estrategias pendientes de realizar en el futuro.

Tenemos la mala costumbre de No analizar los procesos cuando las cosas van bien, pero el mercado se mueve, tus competidores se mueven, tus clientes se mueven, y cuando tú estás disfrutando de un cierre de mes en calma, la autocomplacencia te ha llevado a bajar la guardia, y de un día para otro, estás en el punto de partida, en el Km 0.

 

Repasa los PROCESOS, porque en el amor y en las VENTAS, NO todo vale.

 

El éxito (y el fracaso) es efímero, y la huella que deja en nuestro paso por la vida, dependerá de cada uno de nosotros, de cómo decidamos que nos va a afectar. Los resultados en ventas, están TAN condicionados por tantos elementos, que ante una situación de éxito/fracaso, la mejor actitud en ambos casos, será la de EVALUAR qué hemos hecho bien, y qué debemos de mejorar.

 

Analiza, pero no te atrapes en el análisis.

Planifica, pero no te duermas en el despacho y pasa a la acción ( el papel, lo aguanta todo, sin embargo, los negocios se cierran "en la calle")

Rectifica las estrategias que no te estén ayudando a obtener los resultados deseables en ese momento, pero si consideras que son buenas estrategias, quédatelas, que no te haya funcionado esta vez, no significa que no le vaya a ir como un guante a otro negocio de futuro ( construye un arsenal de iniciativas a las que acudir cuando las necesites).

Comparte y celebra tus logros.

Acepta tus fracasos, pero no te ancles en ellos.

Respeta a tus competidores (y, respétate a ti).

 

La victoria, está precedida por un montón de batallas ganadas y alguna que otra derrota. Y, por supuesto, las derrotas son solo el comienzo, sobre el que construir nuevos retos. Tanto si ganas como si pierdes, si sabes contestar al ¿POR QUÉ?, entonces, encontrarás sin lugar a dudas, el CÓMO.

 

En ventas ( y en la vida), quien pierde, no es un fracasado, ni quien gana, es una persona exitosa. Y recuerda, que los resultados, no tienen corazón. TÚ, sí.

 

#SeVende

 

En la victoria y en la derrota, lo importante NO es la meta