MÁS, no es más

Una cosa es ser positivos, y orientar nuestros pensamientos hacia un vaso medio lleno, y otra muy diferente, es vivir en una realidad-tapadera, de falsa felicidad, con una venda en los ojos, justificando cada una de nuestras situaciones y viviéndolas desde una realidad plana, sin autocrítica, sin evaluar consecuencias, sin objetividad, y por lo tanto, sin avanzar.

 

Con la misma facilidad con la que a veces caemos en un derrotismo que nos resta y que nos arrastra hacia una actitud negativa, que a su vez genera niveles de cortisol y demás hormonas y sustancias químicas generadas por nuestro cerebro, relacionadas con el estrés y con estados de ánimo que nos hacen sentir decaídos, tristes y cansados...con esa misma facilidad, podemos encontrarnos en estados de positividad que no nos permitan ver una situación con objetividad.

 

Sabes que soy de las que dicen que la positividad hay que generarla por toneladas, para que cuando nos falte, tengamos reservas de las que tirar. Pero me gustaría dedicar unas líneas a la regulación de esta positividad.

 

Mis padres, a quienes adoro, admiro y respeto desde lo más profundo de mi corazón, son un gran referente para mí en esto de ver la vida desde el lado positivo. Esta forma de educarnos a mis hermanos y a mí, ha sido un regalo que nos permite afrontar los baches del camino de una manera constructiva, eficaz y provechosa.

 

Sin embargo, una vez más, los extremos pueden meternos en más de un lío o llevarnos hacia una decisión mal tomada, o peor aún, nos puede alejar de tomar una decisión. Tan importante es afrontar cada día desde el optimismo, como saber en qué momento estamos encubriendo inconscientemente una situación tóxica que nos está haciendo daño minuto a minuto.

 

¿Prestamos atención a las señales que nuestro cuerpo nos va lanzando?¿Escuchamos esa voz interior que nos está diciendo “cuidado! hay algo que no va bien”?¿ Sientes que aunque te esfuerces por buscar el lado bueno de esa relación, estáis anclados?¿Vas acumulando días en un proyecto profesional en el que has dejado de creer, y eso comienza a hacer mella en ti?

 

Cuando normalizamos situaciones que no son saludables para nosotros, saltan muchas más alarmas en nuestro cuerpo de las que imaginamos ( cansancio, dolores musculares, altibajos emocionales…) en ese momento, no miremos hacia otro lado. Es hora de ordenar emociones, traducirlo en sentimientos, y valorar, con toda la objetividad que te sea posible, esa situación, y si crees estar tan atrapado en dicha situación, que sientes que no puedes ser objetivo, no lo dudes y pide ayuda, porque no estamos solos, y no siempre es fácil objetivizar según que realidades.

 

Las personas extremadamente positivas, tienden a quedarse con ese lado bueno de las cosas, y eso es genial! y no se debe de perder jamás, porque eso les convierte en buenos compañeros de viaje, en buenos colegas de trabajo, es más fácil convivir con  alguien que suele construir en positivo ante una circunstancia compleja, que con una persona que solo ve el problema al que se enfrenta.

Pero ojo con el exceso de positividad, porque llevado al extremo, hará que pierdas mucho de tu valioso tiempo con personas que no merecen la pena ( y mucho menos tu alegría), te desgastarás en proyectos profesionales que dejaron de aportarte valor hace tiempo, y sin darte cuenta, habrás construido un castillo de naipes al rededor de una falsa realidad.

 

Hay tantas formas de amar, de relacionarnos, tantas maneras de sentirte en un puesto de trabajo, de colaborar, de estar, de vivir y de ser, como personas habitamos en este mundo. Y es maravilloso participar en esta vida desde una actitud positiva, pero hagámoslo con mesura, con objetividad, con la certeza de armonizar ese “vaso medio lleno”, con nuestra realidad.

 

LoveU ❤️

 

Inés Torremocha - MÁS, no es más